NOTICIAS

Los bebés de las migrantes: la historia se repite

Siento un profundo asco. Esa es la palabra certera: asco. La propuesta del Partido Popular de retrasar la expulsión de España de las mujeres migrantes que se encuentren en situación ilegal si entregan en adopción a los hijos que esperan es simple y llanamente un atentado contra los derechos humanos, en especial contra los derechos de las mujeres y los de los menores. Esta monstruosidad la vivimos en España hace años, pero el PP y su líder, Pablo Casado, parece que nunca se han planteado por qué una mujer vulnerable acaba renunciando a su hijo. Las tan vociferadas medidas de apoyo a la maternidad deberían contemplar el apoyo sincero a las mujeres españolas o inmigrantes para que puedan hacerse cargo de sus hijos. La pretensión del Partido Popular me parece que es una inmoralidad impropia de figurar en una ley, como acaban de anunciar en vísperas de inaugurar la campaña electoral.

Cuando a una mujer indefensa las autoridades que deben protegerla la colocan en una situación sin salida es probable que acabe dando en adopción al hijo que espera. ¿Es voluntaria esa entrega? Me temo que no. He estudiado cientos de historias de mujeres a las que les fueron arrebatados sus bebés en décadas pasadas de la historia de España. Eran mujeres embarazadas jóvenes y solteras. A las de familias acomodadas sus progenitores las escondieron en centros católicos, que eran como cárceles para las descarriadas. En aquellos siniestros lugares, regidos por monjas, y situados en otras provincias distintas a las de procedencia de las muchachas, pasaron su embarazo, ocultas, e inmediatamente tras el parto las separaron de sus hijos. No hacía falta preguntarles a las madres cuál era su voluntad.

En el caso de que las jóvenes embarazadas no contaran con recursos económicos, las autoridades franquistas y las de la recién estrenada democracia se hacían cargo de la chica también en residencias de monjas. Allí trabajaron durante su embarazo como esclavas, sin percibir salario alguno. Las monjas las presionaban para que dieran en adopción a sus hijos. Si no lo conseguían por las buenas, les mentían diciéndoles que el bebé había nacido muerto.

Este sistema terrorífico ha provocado mucho dolor tanto en las madres como en los hijos que nunca las conocieron y que fueron a parar a familias adoptivas. La mayoría no ha encontrado aún a sus madres biológicas. Este es el drama que se ha vivido en España no hace tanto tiempo. Y para colmo, un partido que pretende gobernar el país propone que las mujeres migrantes, que no olvidemos que huyen de la miseria y de la guerra, que den en adopción a sus hijos no sean expulsadas mientras dure el proceso burocrático de renuncia a su criatura. Es una bajeza moral y un retroceso social histórico.

Reproduzco a continuación el comunicado de la asociación Itxaropena, de Euskadi, por su excelente reflexión  a raíz de la propuesta del Partido Popular.  Es una entidad formada por personas afectadas por el robo de bebés y las adopciones ilegales. La noticia les ha provocado una enorme indignación.

Captura de pantalla 2019-03-15 a las 18.44.40