Personajes·Vidas robadas

El drama de los falsos hijos. El caso de Vicente Martínez, marzo de 1972

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Partida de nacimiento de Vicente Martínez, inscrito falsamente como hijo biológico de un matrimonio de Valencia. Si esto no es un delito…
De entre las historias más espeluznantes que me habéis contado destaco las de los falsos hijos biológicos. Cuando descubrís que no habéis salido de las entrañas de la que creíais  vuestra madre, el mundo se rompe, las preguntas os acosan detrás del álbum familiar y de cada recuerdo de vuestro hogar. No me refiero a las personas adoptadas que buscan sus orígenes, sino a las personas que durante buena parte de su vida creyeron que sus padres lo eran en el sentido biológico de la palabra. Uno de los delitos más deleznables que sigue sin tener castigo en este país. 
Quiero recordar en este blog sobre Niños Robados el caso de Vicente Martínez, el primer valenciano que denunció la falsedad documental en su partida de nacimiento con el objetivo de que la Justicia encontrara a sus padres verdaderos. Repasemos el camino que ha recorrido Vicente.
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Vicente Martínez en un retrato proporcionado por él mismo.

Se presenta de esta manera: “Soy hijo falso, inscrito como hijo biológico, no figuro como adoptado. La fecha que consta en mi partida de nacimiento falsificada es el 14 de marzo de 1972; y el lugar, la Clínica La Salud de Valencia”.

Arranca Vicente su historia en el punto en el que la relación con sus progenitores se torció. “Mi relación con mis padres siempre fue buena, hasta que cumplí los 28 años y conocí a mi novia, que hoy es mi esposa. A partir de ahí, surgieron los celos y las malas caras por parte de mis padresPoco a poco el distanciamiento fue a más. “Cuando nació mi primer hijo, en el 2008, mis padres estaban ya insoportables. De hecho, poco después mi mujer ya apenas tenía relación con mis padres. Yo no aguantaba más esa falta de respeto y esos comentarios fuera de tono”.
A principios de 2010, Vicente Martínez comenzó a sospechar que podía ser un hijo adoptado. 
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Vicente Martínez, de niño; de su álbum familiar
Recuerdo que mi mujer me decía que no era normal aquel distanciamiento, el poco diálogo, la frialdad;  no cuadraba nada, siendo además yo hijo  único. Mis padres no me llamaban, no prestaban atención a mi vida ni a su nieto”, continúa Vicente exponiendo los antecedentes de su caso. “Hacíamos comentarios sobre que podía ser adoptado, pero yo me reía. Aunque a punto estuve de coger unas muestras de pelo de mis padres y llevarlos a analizar para salir de dudas. Pero económicamente no me lo podía permitir, así que el tema se quedó ahí”.
Fue a raíz de un programa de TV cuando a Vicente Martínez la posibilidad de ser un niño robado le fue cuadrando. Finalizaba 2010.
“Empecé a investigar, pedí documentación sobre mi nacimiento a ayuntamientos, cementerios, iglesia, hospitales… Todo lo que iba consiguiendo eran documentos legales, en los que constaba que yo era hijo biológico de mis padres”.
Vicente reunía todos los indicios para ser en realidad un falso hijo biológico:
“Hijo único, no me parezco fisicamente a mis padres, nos llevamos más de 40 años de diferencia, no había fotos de mi madre embarazada…”. 
No aguantaba más esa duda y se lo pregunté directamente a mis padres. Al principio me dijeron que no, me lo negaron, pero a los pocos días me llamaron, querían hablar conmigo. Acabaron confesándomelo todo”.
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Vicente Martínez, de niño, de su álbum familiar

“Fui comprado, no sé si robado, pero había un cura amigo de la familia y una monja de por medio. También un médico”, cuenta este valenciano.

Para él, podéis imaginároslo, fue un mazazo, y las preguntas que muchos conocéis de sobra –¿de dónde vengo, tendré hermanos, dónde y cuándo nací realmente?– se agolparon en su mente. Pero no lograron bloquearle. Vicente contacto con Antonio Barroso, de la asociación Anadir.  “Días después 10 días ya estaba saliendo en los medios de comunicación. La noticia corrió como la pólvora. Mis padres se enfadaron mucho porque yo buscaba mis raíces. La relación con ellos se rompió”. 
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Vicente Martínez, en un retrato proporcionado por él mismo
Antes de romper definitivamente con sus padres, estos le contaron que pagaron por él entre 100.000 y 150.000 pesetas, en el año 1972; también que acudieron de noche, “llamados por el médico, y me recogieron desnudo, envuelto en sábanas. Pero no me quisieron desvelar si fue en el hospital o en una casa“.
Un año después, la madre falsa de Vicente falleció. Una oportunidad para conocer su origen se cerraba para siempre. “Me enteré tres días después de su muerte, y al ir a mi casa, descubrí que habían cambiado la cerradura. Días después, comprobé que me anularon de las cuentas del banco y me desheredaron”, clama este hombre.
Vicente Martínez denunció su caso. “Por orden de un juez, mi abogado solicitó  el libro de registros de las madres que dieron a luz en mi fecha y el hospital, Casa Cuna de la Salud, contestó que no guardan documentación de antes del año 1978″.
Afortunadamente Vicente pudo reconciliarse con su falso padre, que falleció hace dos años y quien no pudo –o no quiso- aportar más información sobre el origen del niño que crió junto a su esposa. “La denuncia se archivó –concluye Vicente–, ya que los presuntos implicados han fallecido y el hospital no tiene documentación“.
Punto y final. Delito impune. ¿A esto llama nuestro sistema judicial una investigación?
Ana María Pascual
Noviembre 1017
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Tribuna abierta

Chary, Inés y, sobre todo, Ascen

En este artículo, Luis Vega homenajea a tres importantes mujeres del colectivo de víctimas de niños robados: Chary Herrera, presidenta de la Asociación S.O.S. Bebés Robados de Cádiz; Inés Madrigal, presidenta de S.O.S. Bebés Robados de Murcia; y a nuestra Ascensión López, presidenta de S.O.S. Bebés Robados de Almería, la primera persona condenada por el asunto de los bebés robados que desgraciadamente entrará en prisión si nada lo impide.

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Luis Vega

Este año 2017 ya está cuajado de canas y va camino de pasar a la historia.
En algo más de un mes, estaremos con los propósitos para el nuevo año y
pensando en poner remedio al sobrepeso. Propósitos que, seguramente,
no serán muy distintos de los que nos hemos impuesto en otras ocasiones.
Pero, que Dios nos dé esta oportunidad durante muchos, muchos años.
Por mi parte, adelanto estas líneas, porque dentro de pocos días estaré
volando a Estados Unidos, junto con mi mujer, para acompañar a nuestra
hija en el parto y nacimiento de su hija. Nuestra primera nieta.
Nunca me llamó la atención Estados Unidos. No sé por qué. He tenido, por
razones profesionales, la posibilidad de ir en innumerables ocasiones y
unas veces decliné hacerlo y otras, proponía que fuera otra persona.
Ni es esta la primera vez que voy, desde que mi hija se casó con un
neoyorkino. Sin embargo, jamás pensé que acabaría pasando allí unas
Navidades. En fin, qué no hará uno por los hijos.
Hoy me gustaría referirme a tres asuntos de nuestro pequeño gran
mundo, que están de rabiosa actualidad.

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Chary Herrera, presidenta de la Asociación S.O.S. Bebés Robados de Cádiz. Foto: Chary Herrera

Empezaré con esa actividad de exhumaciones, que se está llevando a cabo
en el Cementerio de San José en Cádiz. Lo primero es reconocer con
absoluta admiración la labor de Chary Herrera. Qué perseverancia, tesón y
convicción los de esta mujer. Si alguien imagina que es fácil conseguir que
en un cementerio que ha sido cerrado, se proceda a abrir sepulturas, para
localizar vestigios de cuarenta y seis cadáveres, está completamente
equivocado. Y en el caso concreto del cementerio San José de Cádiz aún
mucho más complicado.
El cementerio lleva sin actividad más de veinticinco años, pero sometido a
un vaivén de discusiones entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía,
que ha alargado en el tiempo su clausura. Y ahora, además, no se cerrará
definitivamente hasta que no concluyan los trabajos de exhumaciones de
la Asociación SOS Bebés Robados.
Hay un proyecto extraordinariamente ambicioso, que cambiará la imagen
urbanística del terreno que hoy ocupa el cementerio. La zona extramuros
de Cádiz, si se mantiene el proyecto, pasará a contar con un complejo deportivo importante, enmarcado en una zona verde, en el que la
hostelería tendrá una presencia significativa. Por ello, cualquiera puede
entender que ralentizar los trabajos para que eso sea una realidad, es toda
una proeza. Y Chary Herrera ha conseguido que, antes que ese proyecto
tome cuerpo, se realicen un número importante de exhumaciones, que
luego habrían sido imposibles.
Sin duda que el interés particular en estos casos es el motor principal,
pero que ello te lleve a abanderar la esperanza de más de cuarenta
familias, imprime un carácter y liderazgo fuera de lo común.
Los trabajos, que son árduos y meticulosos, se están llevando a cabo con
la participación de arqueólogos, en equipos estructurados y ordenados, lo
cual dará, presumiblemente, garantías de fidelidad en los resultados.
Por lo demás, no seamos ni agoreros ni echemos las campanas al vuelo. Lo
más conveniente es, en mi opinión, confiar y esperar que los trabajos
concluyan, aunque desde una perspectiva razonablemente optimista, los
resultados serán positivos. De momento, el salto adelante es gigantesco.
Y concluiré este apartado indicando que resulta llamativo que, hasta
donde yo sé, no se está procediendo por diligencia judicial.

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Inés Madrigal, hace unas semanas en el Congreso de los Diputados. Foto: A. M. Pascual

Pasemos al segundo asunto, también importantísimo.
Mi admirada Inés Madrigal ha intervenido en el Congreso de los
Diputados, en la Comisión de la Infancia, siendo el altavoz fidedigno de
nuestros verdaderos problemas. Inés, mujer muy inteligente y que
aprendió de quien actuó como su madre valores tales como la
abnegación, tesón y entrega, ha cantado ante Sus Señorías las verdades
del barquero. La Justicia está quieta, impasible, sin reacción. Hay que
llevar al Juzgado las investigaciones hechas, sin que las víctimas dispongan
de medios propios del Estado para las actividades indagatorias. Si las
víctimas no actúan por su cuenta, nadie las provee de herramientas ni
ayudas para investigar.
Esto es de aplicación a todos los casos y es un reflejo del sacrificio y
esfuerzo al que se ven sometidas las víctimas, si es que quieren que sus
casos prosperen.

Lo realmente importante en esta ocasión, es que Inés, con la claridad que
la caracteriza, ha transmitido a los diputados, entre otras, la necesidad de
que exista un fiscal especializado, que el Supremo unifique el proceso de
investigación y se realicen de forma gratuita las pruebas de ADN.
El caso de Inés, ha superado la fase de instrucción, en la que no tuvo más
remedio que pasar por el `mal trago´de denunciar a su madre para
desenmascarar a Vela, y el tiempo pasa sin que se determine fecha para el
juicio oral.
¿A que espera esta Justicia? ¿Qué se pretende? Esto tiene visos de que
ocurra como con María Valbuena, que murió sin que pudiera proseguir
actividad judicial que aportara luz. ¿Esperan que Vela fallezca?
¿A quién reclamar ante semejante situación? ¿Hay alguien del entorno
Judicial por ahí? Pues de seguir así…. otro crimen sin resolver.
La Eurocámara está solicitando al Gobierno que tome medidas efectivas
en los casos de Bebés Robados. También lo solicita a la Iglesia y al
Consejo General del Poder Judicial. Me disculpo por mi escepticismo, pero
no espero nada significativo de esta solicitud.

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Ascensión López, en 2013. Facebook

Y el tercer asunto importante en el que, en mi opinión, la Justicia tampoco
sale muy bien parada es el de Ascensión López, a quien, vaya por delante,
no conozco personalmente.
Esta víctima de Almería, Presidenta de SOS Bebés Robados de esa
provincia, tendrá que ir a prisión seis meses por no tener medios para
pagar los 55.000 € a que ha sido condenada.
Me llama poderosamente la atención que a una persona como Ascensión,
que se ha visto sometida a la enorme tensión que supone el acopio de pruebas,
que para ella parecían indiciarias, no se le haya aplicado este concepto
como eximente.

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Ascensión López, de niña. Foto: Ascensión López

Todos, en algún momento, exponiendo nuestra historia, hemos soltado
sapos y culebras por nuestra boca al referirnos a los que nos dispensaron
tal sufrimiento. Ascensión no ha sido diferente, solo que no ha sabido distinguir que dependiendo de donde se diga, puede tener consecuencias.
Y ese error suyo, fruto del desconocimiento, es por el que quieren que
pague.
La Ley, se espera que sea aplicada con proporcionalidad. Sin embargo,
más bien parecería que se ha pretendido una medida ejemplarizante.
Algún periódico británico se ha hecho eco de esta noticia, como algo nada
positivo. Y en general, los medios, lo recogen con el titular de que la
primera persona que va a prisión, en el asunto de los Bebés Robados es una
víctima. Es decir, el mundo al revés.
Por otra parte, he podido conocer que Ascensión ha expresado
públicamente en numerosas ocasiones, que no tuvo intención de ofender
a su prima la monja y que lamentaba las formas empleadas.
Es sabido que en este tipo de causas, si el ofendido acepta las disculpas
presentadas, la sentencia queda en suspenso. Por ello, no parece que la
urgencia solicitada por la monja para que se ejecute la sentencia, sea una
muestra de actitud caritativa, piadosa, benevolente y de amor al prójimo.
Espero, que los abogados que se han hecho cargo de la situación de
Ascensión tengan éxito en despejar su futuro penal y también, si es
posible, puedan conseguir pruebas sólidas que ayuden a demostrar las
irregularidades de su adopción. Me consta, también, que se han iniciado
pasos para que personas relevantes del entorno eclesiástico intercedan a
favor de ella.
Deseo fervientemente, que por cualquiera de estos medios, se arregle la
situación de Ascensión. Lo deseo, creedme, por ella, por la causa de los
Bebés Robados y por la verdad. ¡Ah! Y también por la prima.
Os deseo una Navidad llena de Paz y Amor y que el 2018 veáis cumplidos
vuestros deseos.

 

Luis Vega

Noviembre 2017

NOTICIAS

Exhumaciones en Cádiz. Se busca niña de agosto de 1956

Francisco Álvarez Nicolás, gaditano de 64 años, busca a su hermana nacida en la Residencia Sanitaria Fernando Zamacola (actual Hospital Puerta del Mar), en Cádiz, el 13 de agosto de 1956. A lo largo del año que viene la sepultura de la criatura será abierta y serán exhumados los restos, si es que los hay. Francisco –Paco, como prefiere que se le llame–, se debate entre la esperanza de que su hermana no muriera al nacer y por tanto no se hallen sus restos en la sepultura y la posibilidad de que en efecto los restos estén donde deberían. “No sé qué es mejor. Quiero llegar a la verdad y si están los huesos creo que descansaré”, dice Paco.

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Francisco Álvarez fotografiado por Román Ríos para Interviú
Como en la mayoría de los casos de niños robados, Paco tiene sospechas fundadas de que su hermana pequeña no murió en realidad. Su madre, Carmen Nicolás, ya había dado a luz a siete hijos antes; era una madre experimentada. La mujer murió en 1971 con la angustia intacta por la desaparición de su hija en agosto de 1956. Nunca se creyó que hubiera fallecido en realidad. “Mi hermana Anita, que tenía 10 años cuando murió nuestra hermana, siempre nos ha contado que mi madre llegó a casa, cuando le dieron el alta en la Residencia, totalmente desesperada, gritando que no podía ser posible que la niña hubiera muerto porque ella la había tenido en sus brazos y estaba bien…”, explica Paco.

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Paco enseña la hoja del libro del Cementerio de San José de Cádiz donde aparece como enterrada su hermana, pero donde no consta la causa de la muerte de la criatura.
Nada más nacer, llevaron a la niña con su madre. Tras un breve rato, una enfermera se llevó al bebé y Carmen jamás volvió a ver a su hija. La familia desconoce la causa de la muerte. No aparece el legajo de aborto. “Me dicen en el Registro Civil que se han perdido los libros de los años 1956, 1957 y 1958. Tampoco hay historial clínico”, dice Paco. En el libro del Cementerio de San José (Cádiz), donde supuestamente está inhumada su hermana, tampoco aparece la causa de la muerte. “No sabemos ni siquiera el médico que atendió el parto. Es como si nunca se hubiera producido”, dice este gaditano.

Una anécdota infantil recobra en la actualidad un significado especial para Paco y su familia. “Cuando tenía unos 14 años, mi madre me contó que siendo yo bebé llegó a casa un matrimonio de Madrid que quería adoptarme. Mi madre les dijo que nadie, ningún hijo suyo, se iba a ir de su casa”.  No tiene más datos Francisco de aquella misteriosa visita. La vida de Carmen Nicolás no fue fácil. Se quedó viuda cuando Paco era un niño de cuatro años.

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Francisco Álvarez, de niño. Reproducción de la fotografía familiar: Román Ríos para Interviú
Paco cuenta con la ayuda de su esposa, Manoli. Es fundamental para los afectados recibir el apoyo de los suyos en su búsqueda vital. La pareja forma parte de la asociación  S.O.S. Bebés Robados Cádiz, que ha conseguido un acuerdo con el Ayuntamiento de Cádiz para poder exhumar a 46 bebés presuntamente fallecidos en diversas maternidades gaditanas entre 1956 y 1987 y que están enterrados en el Cementerio de San José. Los restos de otros bebés que podrían haber sido robados en su día fueron trasladados hace años a osarios comunes dentro del mismo camposanto, por lo que su exhumación es prácticamente imposible. Podéis leer el reportaje que publiqué en Interviú sobre las exhumaciones de Cádiz:

http://www.interviu.es/reportajes/articulos/se-buscan-46-ataudes-vacios

La hermana de Paco es uno de los 46 bebés que se exhumarán porque su sepultura está identificada y los restos no han sido movidos desde el día de la inhumación.  “Estamos muy contentos con la oportunidad que supone la exhumación. Y muy felices con el grupo de S.O.S Bebés Robados Cádiz. Chari (Chari Herrera es la presidenta de la entidad) lo lleva muy bien”, afirma Paco Álvarez, que pide ayuda: “Necesitamos ayuda. Por favor, quienes sean hijos únicos y tengan sospechas de que no son hijos biológicos, que se pongan en contacto con las asociaciones”, pide este afectado. Paco razona algo importante: “Si las cosas se hubieran hecho correctamente, si se hubieran enseñado los cadáveres, hubieran explicado los motivos de las muertes… Quizá no tendríamos dudas”.

En 2013, Paco Álvarez se hizo las pruebas de ADN en uno de los laboratorios que colaboran con las asociaciones de niños robados. Al poco, recibió una llamada del laboratorio. “Me decían que había una mujer que había coincidido con mi ADN; vamos, que podía ser mi hermana. Pero a los días me volvieron a llamar para comunicarme que había sido un error. Me quedé estupefacto”.

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Tribuna abierta

Baile de cifras

Repite mi querido Luis Vega en esta tribuna, que os recuerdo que está abierta para todos aquellos que tengáis algo que decir en relación al robo de bebés. Vuestras opiniones y demandas tendrán la visibilidad que merecen en este espacio. En esta ocasión, Luis plantea dos debates interesantes: sobre las cifras de afectados y de bebés sustraídos, y respecto a si la memoria histórica es el marco idóneo para esta lucha.

 

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Manifestación de S.O.S. Bebés Robados-Madrid

Luis Vega

Ya de lleno en este otoño veraniego, retomo mis pesquisas en este asunto que nos une a todos nosotros. No creáis que durante el tiempo estival y de ocio he estado quieto, respecto al asunto que tanto nos preocupa y ocupa. En absoluto. He realizado algunas gestiones y he recibido información, que me hacen más firme el convencimiento de que entre jueces y fiscales (o fiscales y jueces), no hay la menor voluntad de dar solución a este asunto, que ya empieza a oler, de los Bebés Robados.

Pero hoy no contaré en qué ha consistido todo eso. A pesar de mi escepticismo, sigo pensando que la solución pasa exclusivamente por el camino judicial. Y es por eso que, antes de hacer estallar ninguna caja de truenos, volveré a dar algunos pasos que permitan a los jueces y fiscales, recomponer la situación. Espero poder contarlo aquí en un futuro.

Hoy, sin embargo, me referiré al asunto, haciendo un análisis desde otra perspectiva. Y lo hago sin restarle la más mínima legitimidad a otros planteamientos y por supuesto, desde el más absoluto respeto.

En distintos entornos se utiliza la cifra de 300.000 bebés robados, asociados al concepto de la Memoria Histórica. En primer término, la cifra me parece muy abultada y además, nadie ha explicado bajo qué criterios de rigor se ha calculado. Si echamos un vistazo a los datos estadísticos del INE, la tasa neta de reproducción en el periodo 1938-1942 es de 0,94, que se valora como muy baja. Pero yendo más allá, esta misma tasa neta de reproducción de 1943 a 1952 es de 1,09, y de 1953 a 1960 de 1,28, siendo este último año cuando repunta de manera más significativa. Pero viéndolo con otros valores, se aprecia que la población de España pasó de 26 millones a 30,5 millones, entre 1940 y 1960. Estos son los elementos que me llevan a contemplar como exagerada la cifra de 300.000.

Por otra parte, muy recientemente he leído que mi muy querido amigo Baltasar Garzón, a través de su Fundación FIBGAR, cuantifica los casos en 30.600. Tampoco he visto como se llega a esa cifra.

Creo, modestamente, que sería mucho más riguroso y serio utilizar la cifra de 2095 casos, que son los que están judicializados. ¿Qué mayor rigor que tener nombre y apellidos de las víctimas? ¿Qué mayor seriedad que tener la historia detallada de cada una de ellas y sus indicios? ¿Acaso no es suficientemente abultada la cifra de 2095 casos? Si con que fueran 20, ya era suficiente para montar un absoluto escándalo.

“¿Ha pensado alguien que el uso de cifras exageradas o poco rigurosas puede poner en riesgo la credibilidad de nuestras exigencias?”

Por otra parte, está el tratamiento del asunto bajo el paraguas de la Memoria Histórica. Sin duda, la intencionalidad es magnífica. Pero, ¿pretendiendo qué? Los objetivos han de ser muy claros y concretos y quiero creer que, el primero y fundamental de ellos, será la localización de los hijos que se buscan. ¿O no?

Me temo, sin embargo, que haya quien aprecie intencionalidad con acento político y ello vaya en perjuicio de la credibilidad del colectivo.

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También hay quien pretende una indemnización. Sencillamente, no lo comparto.

Todo este ‘totum revolutum’, en mi opinión, no ha favorecido nuestra causa y prueba de ello es el enfriamiento que existe en la sociedad respecto del asunto Bebés Robados. Y ya no digamos entre las autoridades.

Que nadie me malinterprete y crea que no estoy de acuerdo con la vía política. Nada más lejos.

“Pero una cosa es la política como recurso para conseguir soluciones y otra, como un medio en el que navegar”.

Que a mí me conste, no sé de nadie que haya enarbolado la Memoria Histórica, de una manera seria, para echar atrás la decisión del Parlamento Vasco de que no hubo robo de bebés. Todo, porque el ínclito Francisco Etxeberría, después de decir en infinidad de foros y reuniones, que los cadáveres de los bebés dejan rastro tras el paso del tiempo, declaró en el Parlamento Vasco lo contrario. Y por ende, que no hubo robo de bebés. Y a ese individuo le creen. Y las más de 350 causas conocidas….al garete.

Tampoco me consta que la Memoria Histórica se haya empleado para obligar a los fiscales a investigar, promoviendo diligencias y asegurando la aplicación de la instrucción dada por la FGE en 2012 de que estos delitos no prescriben.

En fin. Ha llegado a mis oídos que en el Congreso de los Diputados se va a promover una Comisión sobre Bebés Robados. Mi ilimitada capacidad de esperar, me sugiere que veamos qué pasa…..

Hasta otro día.

Luis Vega

Octubre 2017

……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..Podéis enviar vuestros artículos a la dirección de correo electrónico: apascualc1@gmail.com

NOTICIAS

Un premio para todas las víctimas

Fue una mañana inolvidable. Hacía calor en Madrid; uno de esos días en los que la luz mágica de la ciudad se impone y envuelve las calles en un tono áureo inconfundible.  La entrega de los Premios Solidaridad 2017, otorgados por la Federación Nacional de Víctimas por Desapariciones Forzadas Infantiles y Adopciones Ilegales Coordinadora x 24 comenzó con retraso. No había prisa. Los asistentes hablaban entre sí, se saludaban afectuosamente; muchos eran amigos que se reencontraban, otros se conocían en ese momento. En el ambiente comenzaba a respirarse algo parecido a la cálida armonía del hogar. El lugar, el moderno MediaLab Prado, un centro cultural del Ayuntamiento de Madrid, muy cerca de la estación de Atocha, resultó ser el sitio ideal: sobrio, sin apenas ornamentación y acogedor.  María Bueno, presidenta de X 24 y de la Asociación Alumbra, arrancó un fuerte aplauso, cuando emocionada dio paso a la proyección de un estupendo documental montado por su compañero. Los ánimos se caldeaban, la indignación podía palparse. Los execrables crímenes narrados en el documental siguen impunes y no son reconocidos por las altas instituciones del Estado.

Entrega de premios solidarios
María Bueno, presidenta de la Coordinadora x 24. Foto: Eva Peñuela

 

 

Entrega de premios solidarios
Sentada entre el jurista Baltasar Garzón y Carla Antonelli, diputada socialista en la Asamblea de Madrid. A su lado, Carolina Escudero, doctora en Psicología Social, y la periodista de La Opinión de Málaga Marina Fernández. Foto: Eva Peñuela

El pasado 23 de septiembre fue un día grande para Adelina Ruiz, presidenta de SOS Bebés Robados Cataluña; Soledad Luque, presidenta de la Asociación Todos los niños robados son también mis niños; Flor Díaz, presidenta de SOS Bebés Robados Euskadi; Javier Munioitz, presidente de SOS Bebés Robados Gipuzkoa, y la gran María Bueno, y para el resto de representantes y miembros de las entidades que conforman la coordinadora. Personas que están entregando sus vidas a una búsqueda tan loable como desesperada, y lo hacen con una dignidad y un compromiso que emocionan. Por fin llegaba el día que con tanto esfuerzo habían preparado. Compartieron con todos los asistentes sus sentimientos y su agradecimiento hacia los premiados por la empatía demostrada para con la causa de las sustracciones de bebés en España. Fue un momento especial: afloraron las lágrimas, los reconocimientos. El premio, sin duda, se lo llevaron ellas: estas personas que con tanto tesón y tanta sabiduría buscan y piden solidaridad, humanidad, a los jerarcas de la Iglesia, a los gobernantes, a los jueces. “Dennos la información, ¿dónde están nuestros niños robados?”

Los premiados en la primera edición de los Premios Solidaridad fueron: El memorable abogado Carlos Slepoy y el recordado periodista José Luis Gordillo, ambos a título póstumo; la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAqua) y su abogada Ana Messuti, el exjuez Baltasar Garzón, la diputada socialista en la Asamblea de Madrid Carla Antonelli, la periodista de la Opinión de Málaga Marina Fernández; la europarlamentaria de IU Marina Albiol; Carolina Escudero, doctora en Psicología Social y artífice de la campaña Te busco. Te estamos buscando; Joseba Eceolaza, responsable de Comunicación de CC.OO. de Navarra; uno de los impulsores de la recién aprobada ley sobre el robo de niños en Navarra. Y yo. No os podéis figurar la alegría que me ha supuesto este reconocimiento, porque, como dije en la entrega del premio,  viene de vosotras, las víctimas de un crimen de Estado, que es lo que fue la sustracción sistemática de bebés y el perverso cambio de identidades. Un crimen de Estado, que como otros recientes, acabará destapado  y alguien pagará por él. Estoy segura.

Entrega de premios solidarios
Javier Munioitz, presidente de la Asociación SOS Bebés Robados Gipuzkoa, y su compañera Izaskun Poza.  Foto: Eva Peñuela

 

 

 

 

 

Entrega de premios solidarios
Izaskun Poza me entrega el premio. Foto: Eva Peñuela
Entrega de premios solidarios
Momento de mi intervención. Foto: Eva Peñuela

Creo que la mañana del 23 de septiembre todos nos sentimos como en casa, rodeados del cariño y de la entrega de las víctimas que organizaron estos premios. Yo os devuelvo las gracias multiplicadas. Es un honor. No hay premio más grande para una periodista que contribuir al esclarecimiento de la verdad. Desde que comencé a investigar las denuncias de los afectados del robo de bebés y de las adopciones ilegales, he conocido a cientos de víctimas –algunas forman parte ya de mi vida–. Sus reivindicaciones son las mías. Carla Antonelli, luchadora y solidaria donde las haya, dice que soy ya una activista de la causa. Pues sí, lo soy. Mi lema en este asunto es: “Le había podido pasar a cualquiera”. Conozco personas afectadas de todo tipo de condición. Aunque, desde luego, si hay un colectivo especialmente machacado por el drama de la búsqueda es el de las mujeres: madres, hermanas, hijas. Ellas conforman la inmensa mayoría del sostén de la causa de los niños robados con encomiables entereza, empeño y fraternidad.

Entrega de premios solidarios
Flor Díaz, presidenta de SOS Bebés Robados Euskadi, entregó el premio a la política y activista Carla Antonelli. Foto: Eva Peñuela
Entrega de premios solidarios
El abogado Jacinto Lara recogió el premio concedido a la CeAqua por su impulso en la querella argentina contra los crímenes del franquismo a los casos de bebés robados. Foto: Eva Peñuela
Entrega de premios solidarios
María Bueno argumentó las razones para el premio concedido al ex juez Baltasar Garzón. Foto: Eva Peñuela

He firmado numerosos reportajes en la revista Interviú sobre el drama de los niños robados gracias al apoyo de mi director Alberto Pozas, que creyó en la causa nada más estallar el escándalo, en 2011. Desde entonces, las investigaciones en torno a las denuncias y a los posibles responsables del crimen han ocupado un lugar destacado de la revista. Los periodistas debemos estar al lado de las víctimas e intentar alcanzar la verdad, siempre. Interviú es un referente en este drama y el único medio de comunicación que ha mantenido en el tiempo, como una constante, el seguimiento informativo de los casos de niños robados. La revista ha continuado la excelente labor de María Antonia Iglesias y Germán Gallego en los años 80. Hemos descubierto muchas cosas en estos últimos años y seguro que seguiremos haciéndolo, colaborando con quien nos necesite, denunciando la absoluta falta de cooperación de los poderes judicial  y ejecutivo, y la pasividad del legislativo. Las cosas deben cambiar y parece que hay iniciativas muy interesantes en el Parlamento.

Los niños robados no son solo cosa de la Memoria Histórica. Los niños robados existen hoy. Son miles –sin determinar aún la cuantía real de los afectados–, los ciudadanos españoles y extranjeros que reclaman, con todo el derecho del mundo, al gobierno y a los jueces españoles la atención y la justicia que merecen. La sociedad debe ponerse en la piel de estas personas a las que les arrebataron los hijos y las vidas. Solidaridad, piden, y hay que dársela. No tendría que hacer falta que el tema apareciera en un programa de TV para concienciarse, ¿verdad? Aunque cuanto más aparezca en los medios esta causa, mejor.

La investigación que las víctimas están emprendiendo por su cuenta es admirable. Por ejemplo, por citar a alguno de ellos, mi querida Juani Martínez, una heroína; Javi Muniotz, Flor Díaz y sus compañeros de SOS Bebés Robados Gupizkoa –Mertxe, Izaskun,  Andone, Eva, Lourdes, Juana Mari, Aitor y todos los demás–, que no paran de examinar la documentación con la que cuentan y tiran de los hilos, y lo van a conseguir. Son auténticos detectives y una familia maravillosa. Mi Cecilia, admirable, incansable, usa una lupa para poder ver bien los nombre y los datos que aparecen en los documentos antiguos. Luis, vas a encontrar a tu hijo.

Recuerdo con cariño a Rocío y a su madre, que se pudieron encontrar tras una investigación de Interviú; y a los niños robados de Barcelona –Montse y Gonzalo y tantos otros–, y a las madres, como Gloria, a las que arrebataron a sus hijos en la ciudad Condal; a los que salieron del Santo Celo de Valencia –mis queridas ElisaMaría y Lucía– y del Sanatorio San Ramón de Madrid – nuestra Inés, Luis y Alberto–; a las madres solteras que estuvieron internadas en las residencias de Peña Grande y en Los Molinos, en Madrid y que perdieron a sus hijos –AdelaAna, Mari Ángeles y Loli, valientes–.  Recuerdo a Eduardo, de Granada, al que le cambiaron a su hija sana por una niña enferma, que murió; a Paloma, que tiene dos identidades y la Justicia no la resarce, igual que a Fernando, chileno nacido en Madrid, sacado de la Inclusa; a Mabel y a mi amiga Irene, que no saben dónde nacieron; a Mari Carmen , Begoña y a los Luque, que buscan incansablemente a sus hermanos. A Adelina, que está a punto de encontrar a su hijo, Bruno.  A Margarita y Cristina, maltratadas por la Administración. A Clara, que halló a su hija pero a la que los tribunales le niegan la justicia.  A María, que llora por su hija robada y que se ha convertido en una especie de ángel sabio para el resto de víctimas. Me acuerdo ahora de Luisa, madre coraje donde las haya, maltratada –por no decir, torturada– por unas monjas; a Isabel le pasó algo parecido. También recuerdo a Mercedes, que siempre supo donde había ido a parar su hija robada, pero que no ha podido aún recuperarla; a Milagros, que en su demencia, recuerda que una monja le arrebató a su Juan Elías al nacer.  A Luz, a la que su familia no apoya y que sufre mucho.  A Nieves, a la que una jueza de Galicia le dio el nombre de su madre biológica.  A veces los jueces investigan estos casos y llegan hasta el final.  No me olvido de algunas de las mujeres que parieron en la Casa de La Madre, de Madrid, y cuyos hijos fueron dados por muertos, sin que a día de hoy consten como enterrados –Felisa y Loli, queridas–.  Tantas tumbas vacías, como la del hermano de Belén, en el cementerio de La Línea de la Concepción, y el de los Ocariz, en San Sebastián, y la del hijo de Ruth, en Bilbao. No nos olvidemos tampoco de los casos que han llegado al Tribunal Constitucional, como el de Esperanza y Luis, sin que hayan recibido amparo.

Y tampoco me olvido de nuestra Ascen, la primera víctima de bebés robados que puede ingresar en prisión por denunciar su caso en los medios. ¿Y esas madres que han ido a las iglesias a buscar las aguas de socorro de sus hijos supuestamente fallecidos al nacer? ¿Cuál ha sido la respuesta que han obtenido? Os lo contaré en otra ocasión.

En fin, no sigo porque son tantísimos los dramas que podría seguir escribiendo horas y horas. Cientos de historias se agolpan en mi memoria en estos momentos. Rostros, nombres, fechas, los tachones de los documentos que nos entregan en aras de la Ley de Protección de Datos, partidas de nacimiento, de defunción, legajos de aborto, libros de parto… ¿Cómo es posible que la ingente cantidad de errores garrafales y de irregularidades en todos esos papeles oficiales, incluidos los de los registros civiles, no despierten la curiosidad investigadora de los jueces? La mía fluye como un río desbocado.

El premio a la solidaridad es para todas vosotras, es de

todas las víctimas. Seguimos en la lucha. 

Tribuna abierta

Lo que esconden los libros-registro de las maternidades

La información hay que compartirla. La generosidad de Luis Vega –padre que busca a su hijo, nacido 1977 en la Clínica del Rosario, en Madrid– regresa a esta Tribuna Abierta; esta vez, profundizando en la información que guardan los libros-registro de las maternidades. Quien tenga la suerte de poseer fotocopias del Libro de Partos o del Libro de Ingresos, por ejemplo, sin tachaduras puede hallar en este artículo las claves para iniciar una investigación sobre la posible sustracción de un bebé.

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Luis Vega

Tuve el privilegio de inaugurar este blog y lo hice refiriéndome principalmente a ‘La Justicia’ y, entre otras cosas, mencioné haber enviado una carta a los medios, de la que no esperaba la difusión que el asunto merece. Y así fue. Tuve que llamar a cada uno de los periódicos a los que me había dirigido para saber qué pasaba. Pasar, pasar, no había pasado nada. Solo que no había realmente interés en la susodicha ‘Carta Abierta a La Justicia’. Al final, fue publicada por un par de periódicos bajo el epígrafe ‘Bebés Robados’ en la Sección de Cartas al Director.

Se convendrá conmigo que, en los medios, este es un asunto menor o de tan poco recorrido que no les vale la pena dedicar espacio ni tiempo. ¿Qué es preciso para llamar su atención? En mi opinión, solamente el hecho de una aparición. Eso sería una bomba informativa que ayudaría a llenar espacio informativo. Pero luego, nada más.

Indicaba en mi intervención anterior que dedicaría otro momento para referirme a la sanidad. Paso a dedicar espacio a tan importante asunto.

Desde principios de los setenta se generalizó que las mujeres dieran a luz en clínicas y hospitales, abandonando la costumbre de hacerlo en casa. Tal auge tomó el asunto– recordemos que fue la época del baby-boom–, que junto con un mayor uso de la Seguridad Social, los hospitales y clínicas de entonces, estaban casi tan saturados como hoy día.

Para formalizar la actividad de los establecimientos hospitalarios, en mayo de 1976, se promulgó una ley que les obligaba, tanto a los públicos como los privados, a mantener, sin límite de fecha, libros-registros que recogiesen la entrada, vicisitudes y alta de un paciente que ingresara. Por cierto, me resulta llamativo que en 2015, esta ley haya sido derogada (1).

Estos libros-registro suponen una excelente arma de investigación que, junto con las partidas de nacimiento literales, ofrecen un cúmulo de información valiosísima.

Es sabido que en los años setenta y anteriores, los médicos no aconsejaban a las mujeres ser madres primerizas superados los treinta años, por los riesgos que corrían. Las denominaban ‘primíparas viejas’.

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A continuación. expondré una posible situación: señora que en la década de los setenta ha tenido un único hijo a la edad de treinta y cinco años, y que ingresó en el hospital un determinado día, recibiendo el alta al día siguiente.

Situación muy extraña. Extrañísima, diría yo. Pero esa información nos la facilita, por una parte la partida de nacimiento literal: fecha del nacimiento, establecimiento hospitalario, profesional que atendió el parto, información de los padres; y por otra parte, el Libro de Admisión y Altas nos indicaría que la señora en cuestión, fue dada de alta un día después de haber ingresado.

Pero hay mucha más información que se puede extraer de esos libros. Es lo que yo denomino ‘la trazabilidad’ de un nacimiento. Nos ofrecen la información desde el ingreso de la madre, si pasó a la sala de partos o al quirófano (parto normal o cesárea), si el recién nacido es llevado a la sala de neonatos o a incubadoras y finalmente el momento del alta hospitalaria. Se incluyen aquellas altas por ‘exitus’ (defunción).

No podemos olvidar que esta información, a efectos judiciales, ha de ir orientada a conocer qué aconteció con una señora desde su ingreso hasta su alta. Solo es aplicable al hijo, cuando éste quiere saber de sus orígenes.

Bien, pues ese valioso Libro de Admisión y Altas, junto con otros, son los que, al parecer, se han esfumado o resulta casi imposible conseguir. Si sorprendente es ver cómo un establecimiento hospitalario informa por escrito, que no dispone de los libros-registro durante un periodo de veinte años, resulta chocante ver cómo el director médico o el gerente de ese establecimiento admiten, delante del juez, desconocer donde están esos libros-registro. ¡Y el juez se queda tan impasible!

En este caso concreto, recuerdo que indicamos al juez que teníamos sospechas de dónde podrían encontrarse esos libros, dentro del recinto hospitalario, y que un registro judicial podría resolver el asunto. La respuesta textual fue: “No. Ya han dicho que no saben donde están”.

Hay medidas disuasorias que, en ocasiones, suelen surtir magníficos efectos. Creo que si el juez hubiese dado un plazo, por ejemplo, un mes, para que aparecieran los libros- registros, so pena de la aplicación de una multa de, digamos, quinientos mil euros, se habría obrado el milagro de la aparición. La leyes hemos de cumplirlas todos. No olvidemos que conducir sin llevar el carnet de conducir puede suponer, si te pillan, quinientos euros de multa.

En mi opinión, es evidente que la ocultación de esos libros-registro cuenta con la permisividad de los jueces. Por otra parte, no debemos olvidar que de aparecer tales libros, la información que podría consultarse sería exclusivamente la del interesado. Es decir, yo podría pedir información relativa al paso de mi esposa por el hospital, pero no de cualquier otra persona. Llegar a determinar qué otra persona puede ser sujeto de esa consulta, requiere de una investigación previa, lo suficientemente ardua, que en mi opinión y por mí experiencia, ni los juzgados ni la policía están por la labor de remangarse y llevar a cabo. Consultar esos libros, para ver qué situaciones extrañas pudieran existir no estaría permitido y solo estarían accesibles por mandato judicial.

De ahí mi escepticismo ante las reclamaciones para que ‘se abran los libros’. No importa qué libros sean, nadie podrá extraer información que no sea propia. Y de hacer consultas de forma libre, no podrá hacer uso de la información que obtenga. Está la Ley de Protección de Datos.

Más práctico sería reclamar la aplicación de multas importantes, cuando el juez, en el curso de una investigación, solicite estos Libros y no se le faciliten.

Pero quizás, yo me pase de pragmático.

Junio, 2017

……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..(1) El Real Decreto 1360/1976 de 23 de junio fue derogado en febrero de 2015. Pese a ello, los hospitales públicos y privados continúan obligados a consignar y a conservar la información relativa a la entrada y salida de los pacientes, tipo de intervención, etc. El Real Decreto 69/2015 de 6 de febrero establece la creación de un registro nacional de atención sanitaria especializada, tanto pública como privada, en formato electrónico, que puede ser consultado por las comunidades autónomas. Es decir, sigue vigente la obligatoriedad de consignar los datos relativos al ingreso, intervención y alta de un paciente en un hospital.

 

 

NOTICIAS

Argumentos para las diputadas europeas que investigan la trama de niños robados

Aquí os dejo mi intervención ante la delegación del Parlamento Europeo, el pasado 23 de mayo. Fue un privilegio y una gran responsabilidad porque en realidad, aunque no era mi cometido, os estaba representando, tratando de hacerle entender a la comitiva de la Eurocámara los graves crímenes que se perpetraron contra miles de familias y bebés españoles, hoy adultos a los que robaron su identidad. Incidí en el absoluto desamparo institucional y judicial en el que os encontráis en estos momentos. Espero que el mensaje haya calado.

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Como periodista, llevo seis años investigando casos de niños robados y una treintena de reportajes sobre este tema. Conozco a numerosas víctimas: madres y padres cuyos hijos fueron dados por muertos al nacer; hermanos que buscan a aquel hermano supuestamente fallecido, y personas cuyas adopciones no se ajustaron a la legalidad vigente en cada época. El único objetivo de estos afectados es encontrar a sus seres queridos. Sin embargo, las instituciones públicas, desde el gobierno español y muchas comunidades autónomas, hasta el sistema judicial  y la Iglesia católica, no se lo están poniendo fácil. Al contrario. Puedo decir que los casos no se están resolviendo debido al desinterés de la justicia y a los obstáculos palmarios por parte de las Administraciones públicas.

 

Antes de explicarles cuáles son las trabas a las que se enfrentan las víctimas, les voy a resumir en qué consistió el robo de bebés en España. En su origen, nos encontramos un componente ideológico. Recién ganada la guerra civil, el régimen franquista promulgó leyes que favorecían el borrado de la identidad de los niños de familias republicanas. Así, en 1940 se nombró tutores legales de los hijos de presos, fusilados y exiliados a las instituciones benéficas, regentadas por congregaciones religiosas. Al año siguiente, se permitió que cualquier niño cuyos padres no fueran localizados, por estar presos o en una fosa común, fuera inscrito nuevamente en el Registro Civil con una identidad distinta y fuera entregado a familias adeptas a la dictadura. Miles de niños y niñas fueron separados de sus familias, los perdedores de la guerra, a la fuerza; con la excusa de ayudar a las viudas, sus hijos fueron internados en centros benéficos donde se les adoctrinó para el nuevo Estado fascista. En muchos casos, esos niños tutelados por religiosas y sacerdotes fueron robados, se les cambió su identidad y sus madres jamás los recuperaron.  

 

Para impedir los abortos clandestinos, el régimen franquista favoreció el parto secreto, por el cual las mujeres que no podían hacerse cargo de sus criaturas por razones de extrema pobreza, o por ser solteras –este era el principal impedimento ideológico para la maternidad durante la dictadura–, podían parir en maternidades y sus nombres no constaban en las partidas de nacimiento de sus hijos. Esos niños pasaban directamente a las inclusas u orfanatos, donde eran dados en adopción. Pero hecha la ley, hecha la trampa: el parto secreto fue la tapadera perfecta para el robo de bebés a madres solteras. Contamos hoy con testimonios de mujeres a las que les arrebataron literalmente a sus recién nacidos por el simple hecho de no estar casadas, decidiendo los responsables de las maternidades qué mujeres no tenían derecho a ser madres. El parto secreto estuvo vigente en España hasta 1999.

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Foto de familia, en la Oficina Española del Parlamento Europeo, el pasado 23 de mayo. Así posamos después de explicarle a la delegación de la Eurocámara cómo se robaban bebés en España y cómo están los casos: paralizados. La foto es de Eva Peñuela para Interviú.

 

El hallazgo del `gen rojo´ por parte del psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista, por el que las mujeres republicanas eran desequilibradas mentales, con un apetito sexual desmedido, dio alas a la mayor perversidad: era de sentido común, pues, según las necesidades de la nueva España nacional-católica, separar a los padres rojos de sus vástagos nada más nacer. Y así sucedió en las cárceles de mujeres. Desgraciadamente apenas existen estadísticas de niños en aquellas prisiones durante las dos primeras décadas del franquismo.

 

Deben conocer este contexto histórico previo para entender lo que sucedió en las maternidades españolas, a partir de los años 50, cuando se fue generalizando el parto en hospitales. Ya les he hablado de las madres solteras. Pero existe otro perfil entre las personas denunciantes del robo de bebés: los matrimonios. Cuando a la ideología se le unió el lucro, el negocio; cuando algunos médicos, monjas, funcionarios y  sacerdotes se dieron cuenta de que no pasaba nada, porque el régimen les amparaba, si simulaban la muerte de un bebé nacido en una maternidad, comenzó a oficializarse, pero en la sombra, el robo de bebés. Esos niños oficialmente fallecidos eran entregados a matrimonios estériles que deseaban ser padres, a cambio de una suma cuantiosa de dinero. En algunos casos, la cifra era similar al precio de un piso; en otros, las familias pagaron a plazos a su nuevo hijo, al que inscribían en el Registro Civil como si fuera su hijo biológico.

¿Cómo se robaban los bebés y a quiénes se los robaban? Por los testimonios con los que contamos, sabemos que salvo las familias de la aristocracia y de la alta sociedad, los militares y los altos funcionarios, el resto de la sociedad, es decir, la clase trabajadora, estuvo expuesta al robo de un hijo. Normalmente eran madres primerizas y  humildes, pero, entre las víctimas también hay padres con capacidad económica e incluso con familia numerosa. El sistema era sencillo: tras el parto, separaban a la madre de su bebé. Al rato, una enfermera, normalmente una monja, comunicaba a la mujer que la criatura había muerto por problemas congénitos, malformaciones extremas, la mayor parte de las veces. Si el padre insistía en ver el cadáver, le enseñaban un bulto amortajado o un bebé congelado, en muchos casos. El hospital se encargaba del entierro y de todo el papeleo. Pero lo que hacían en realidad era cortar el hilo que unía a esa criatura con su familia auténtica; un hilo que los denunciantes están tratando ahora de recomponer para encontrar a su ser querido. En algunos hospitales se llegó a calificar de “injustificada” la mortalidad infantil en los años 60, como en la Casa de Madre, dependiente de Auxilio Social de Falange. Pero las autoridades nunca investigaron aquel fenómeno. Ni la policía ni los jueces franquistas investigaron las escasas denuncias de las madres solteras a las que sin disimulo les habían robado a su bebé.

 

UN PRESENTE LLENO DE ZANCADILLAS

 

Las principales fuentes de investigación para los denunciantes son los llamados libros-registro de las maternidades. La legislación española prohíbe a los centros sanitarios destruir esos libros, no así las historias clínicas, que se pueden deshechar pasados cinco años. Aún así, algunos centros públicos y privados denunciados por el robo de bebés aseguran que no saben dónde están sus libros-registro. Ningún juez ha ordenado a la policía el registro de esos hospitales.

En los libros-registro constan todos los datos básicos para emprender la búsqueda de niños robados: las fechas de entrada de la madres, sus edades, cantidad de hijos, el número de habitación asignada, la fecha del parto, si el bebé necesitó estar en incubadoras, la fecha de salida…

Desde las instituciones públicas, como el Servicio de Información a Afectados por la Posible Sustracción de Recién Nacidos, del Ministerio de Justicia, se está entregando a los afectados una documentación de los libros-registro absolutamente inoperante, ya que aparecen tachados todos los nombres de las mujeres que dieron a luz en un determinado momento, salvo el de la persona interesada, en cumplimiento de la Ley 15/1999 de Protección de Datos, un escollo insalvable. Es imposible investigar en esas circunstancias. 

Sabemos que cuando se daba por muerto falsamente a un bebé, a menudo éste era asignado a otra mujer, normalmente mayor de 40 años y primípara, supuestamente embarazada y que para legalizar su maternidad, esa mujer era registrada en el hospital. Seguramente bastaría con poder investigar a esas señoras y a sus hijos, hoy adultos, para poder resolver algunos casos de niños apropiados. Esto lo están haciendo un escaso puñado de víctimas que han podido conseguir esa documentación íntegra, sin tachaduras, por parte de algún descuidado o colaborador juez. Esa búsqueda, para que fuera efectiva y con garantías, tendrían que emprenderla los juzgados.

Otra de las fuentes de investigación vetadas para los afectados e investigadores son los archivos de los extintos Patronato de Protección de la Mujer y la Obra de Protección de Menores, recientemente descubiertos tras una investigación periodística. Estas dos instituciones, que desaparecieron en 1984, dependían del Ministerio de Justicia, y eran las encargadas de la reeducación de las mujeres rebeldes y madres solteras, así como de menores de familias problemáticas. Los archivos se encuentran ahora en los sótanos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Pues bien, dichos archivos no son de acceso directo ni libre, por contener datos de carácter personal. Por lo tanto, no sirven para nada si no pueden verse en su globalidad. Sabemos que una parte de los niños robados entraron en el mercado de las adopciones y que era el Patronato de Protección de la Mujer quien enviaba a los chicas embarazadas a la trama. Esos archivos  contienen información valiosísima, que permitiría cruzar datos sobre los neonatos muertos y los recién nacidos registrados simultáneamente en la Obra de Protección de Menores.

Hace pocos días, desde el Ministerio de Empleo se me ha denegado el acceso a los libros de entrada y salida de menores correspondientes a diversos años, aduciendo la ley de protección de datos y el derecho al honor y la propia imagen de las personas que allí se mencionan.  El parlamento español debería modificar la citada ley para que los denunciantes y los investigadores pudiéramos cotejar datos y extraer conclusiones.

Hay una serie de fondos documentales que sencillamente no aparecen. O eso es lo que dicen desde los Archivos Históricos Regionales, dependientes de las comunidades autónomas. Por ejemplo, los libros-registro de la Inclusa de Madrid, donde podrían figurar los nombres de algunas madres y padres biológicos que dejaron temporalmente a sus criaturas al cuidado de las monjas de la Inclusa y que jamás volvieron a verlos. Las personas que de niños, con varios meses de edad, fueron depositados en el orfanato provincial y fueron dados en adopción posteriormente están pidiendo a la Iglesia Católica sus partidas de bautismo originales, por si fueron registrados y bautizados por sus familias biológicas. La Iglesia les deniega esa información, que puede contener la identidad de sus padres auténticos. Tampoco permite la Iglesia el acceso a sus archivos bautismales de los hijos de las presas republicanas, lo que facilitaría la búsqueda de muchos adoptados que sospechan que pueden ser hijos biológicos de reclusas.

Sorprende que de las alrededor de 3.000 denuncias que se han presentado desde 2011, solo una de ellas haya prosperado. Se trata de la que acusa al ginecólogo Eduardo Vela, uno de los nombres más sonados en la trama de los niños robados, po cierto, colaborador a sueldo del Patronato de Protección a la Mujer. Será el primer investigado en sentarse en el banquillo de los acusados y lo hará porque reconoció como suya la firma que consta en la partida de nacimiento de una niña, en 1969. Dicho documento afirma que la niña es hija biológica de una señora a la que el doctor Vela atendió en el parto. Pero esa mujer era estéril. Jamás estuvo embarazada.

La instrucción de las causas ha sido larga e infructuosa. O bien los jueces no encuentran indicios de delito o bien no encuentran a quién responsabilizar, o como ha admitido algún magistrado: “No sé por dónde tirar”. Llama la atención la ausencia, por lo general, de iniciativa investigadora tanto de fiscales como de jueces. Son los denunciantes los que han solicitado averiguaciones al juzgado. Sin embargo, en pocas ocasiones el juez ha ordenado a la policía una investigación somera. En algunos de los sumarios que he podido estudiar, la policía no ha realizado una verdadera investigación, limitándose a facilitar al juzgado nombres de antiguos trabajadores de las maternidades denunciadas, que poco o nada pueden aportar a la causa.

No se ha ordenado, por ejemplo, salvo contadas ocasiones que se investigue en el Registro Civil las inscripciones de nacimiento y de fallecimiento de recién nacidos para cruzar esos datos con los que obran en las maternidades. Por cierto, el Registro Civil de Madrid deniega el acceso de sus libros a los afectados.

No se ha tenido en cuenta desde los juzgados las irregularidades manifiestas que aparecen en la documentación de los afectados: baile de fechas y de causas de fallecimiento y certificados de los cementerios afirmando que muchos de esos niños jamás fueron enterrados. Ya sea por falta de interés o por otros motivos, lo cierto es que los denunciantes se encuentran en un desamparo institucional y judicial de enormes proporciones.

Para acabar quiero transmitirles la escasa confianza de muchos  afectados en las pruebas de ADN que vienen desarrollando algunos laboratorios privados con convenios firmados con las asociaciones de víctimas. Se han detectado errores. Hay que señalar que únicamente se han podido reencontrar, mediante las pruebas genéticas, medio centenar de hijos e hijas con sus madres, solteras en el momento de la separación forzosa. De esta manera, podría parecer que la trama de los niños robados no existió más que para las madres solteras, sin duda, uno de los colectivos más vulnerables durante la dictadura. Esta visión reduciría el escándalo a un cuestión ideológica, obviando el negocio extraordinario que supuso la apropiación de niños en España durante cinco décadas.

Desde el Gobierno español se está lanzando la apariencia de que se apoya la búsqueda de los niños robados. Pero es solo una apariencia. Pocas víctimas recurren a la oficina creada por el Ministerio de Justicia por falta de confianza. Urge que los grupos parlamentarios alcancen un pacto de Estado en esta materia. Una de las medidas más urgentes que debería acometer el Ejecutivo es crear un censo de afectados o de personas que denuncian el robo de un bebé. De esta manera, se podría cuantificar el alcance del crimen, porque a día de hoy no sabemos cuántos afectados existen en todo el territorio español.

Madrid, 23 de mayo de 2017

 

 

 

Tribuna abierta

Logros y retos de una asociación pionera

¿Quién no conoce a Mari Cruz Rodrigo, la presidenta de la Asociación S.O.S. Bebés Robados-Madrid? Mujer afable y dinámica, que se ha recorrido media España manifestándose a favor de los derechos de los afectados por el robo de bebés y las adopciones ilegales. Pero detrás de la cara visible de esta asociación pionera, hay cientos de historias tristes, como la de Teodora, que falleció sin cumplir su sueño de encontrar a la hija que le arrebataron al nacer en 1966. A punto de cumplir seis años, S.O.S. Bebés Robados-Madrid es en esta ocasión nuestra firma invitada. Publicamos  en Tribuna Abierta su artículo, en el que se repasa la trayectoria de la entidad y los retos para el futuro.

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Artículo de la Asociación S.O.S. Bebés Robados-Madrid

 

La Asociación S.O.S. Bebés Robados-Madrid nació el 3 de junio de 2011 debido a la proliferación de casos sospechosos de falsas muertes de recién nacidos en hospitales y clínicas de España, así como de adopciones irregulares.

 

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Nuestra asociación nació debido a la imposibilidad de absorber a todos los afectados por parte de otras entidades anteriores, como  Anadir  o la “Plataforma de afectados por la desaparición de recién nacidos en hospitales de toda España”, que formó la afectada y amiga Mar Soriano; y por discrepancias internas de las delegadas territoriales de Anadir con la presidencia de la misma.

El abogado de Madrid Guillermo Peña Salsamendi contactó –en un principio como afectado por el caso de la supuesta desaparición al nacer de la hermana de su entonces esposa– con algunas personas afectadas y al tomar conciencia de la relevancia que podía suponer el problema, decidió, junto con algunas de las entonces delegadas territoriales de Anadir, crear una asociación de ámbito autonómico, que se creó simultáneamente junto con otras: S.O.S. Bebés Robados-Euskadi, S.O.S. Bebés Robados-Castilla y León, S.O.S Bebés Robados-Catalunya, Bebés Robados-Huelva

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Manifestación de S.O.S. Bebés Robados-Madrid

Debido a la paralización absoluta y al archivo masivo de todos los casos que entraron a través de la denuncia colectiva que se realizó a través de la Fiscalía General del Estado el 27 de enero de 2011, mediante el letrado y amigo Enrique Vila Torres y Anadir, se decidió desde S.O.S. MADRID el cambio de estrategia, individualizando los casos y cursando denuncias a través del Juzgado, dado que ninguna denuncia colectiva ha prosperado ni tiene visos de prosperar jamás, debido a la imposibilidad casi absoluta de demostrar la existencia de una trama general y jerarquizada, como exige la Ley.

Paso a paso se consiguió la imputación de una de las principales cabezas visibles, Sor María Florencia Gómez Valbuena (“Sor María”), religiosa de la Caridad que trabajó como asistente social en la Maternidad de Santa Cristina, Madrid, desde 1973 hasta 1983, habiendo fallecido dicha religiosa justo cuando se iba a dictar el Auto de apertura de juicio oral por el caso de la afectada de nuestra Asociación María Luisa Torres Romero, sucedido en dicha Maternidad en 1982.

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Mari Cruz, Adelina y Alicia, en una manifestación

Los contactos con partidos políticos de todo el arco parlamentario tampoco han dado demasiado resultado. Nos han recibido de todos los partidos políticos con muy buena voluntad pero sin ningún fruto. Desde el primer encuentro con el Ministro de Justicia del PSOE, Sr. Caamaño, a través de su portavoz, D. Ángel Núñez, en el verano de 2011, en el que acudimos desde todas las asociaciones S.O.S. de España, en el que se nos sugería que nos fuéramos a la vía civil y que el Ministerio no tenía competencias para entrar en ese asunto; hasta los posteriores encuentros con el Ministro de Justicia del PP, Sr. Ruiz Gallardón, en el que se creó una Oficina de Atención a las Víctimas de Posibles Sustracciones de Menores, (la famosa “Oficina de la Calle de la Bolsa”), que, aunque ayuda a los afectados a buscar su documentación, se ha revelado totalmente ineficaz para encontrar aquellos documentos que los afectados no pueden hallar por sí mismos, o con autoridad suficiente para compeler a otros organismos a facilitar la que tienen.

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Fotografía facilitada por la Asociación S.O.S. Bebés Robados-Madrid de una sus socias, fallecida sin poder cumplir su sueño de encontrar a la hija arrebatada, al nacer, en 1966

Además, se han llevado a cabo Proposiciones No de Ley en parlamentos autonómicos, con mayor o menor éxito; preguntas e interpelaciones parlamentarias a nivel nacional, y encuentros con los responsables de la sanidad madrileña, que han resultado totalmente inútiles para encontrar la documentación que sigue sin aparecer. Por ejemplo la de los hospitales públicos de La Paz o el Doce de Octubre y de otros centros del Ministerio de Justicia, como el Patronato de Protección a la Mujer y sus centros de internado de mujeres, propios y concertados. Todas estas circunstancias han sido ya denunciadas y puestas de manifiesto en los Juzgados y Tribunales por la Asociación S.O.S. Bebés Robados– Madrid, por la sospecha más que fundada que tenemos de que se está procediendo a la ocultación o incluso a la destrucción selectiva de documentación que pudiera resultar comprometedora.

“Tenemos la sospecha más que fundada de que se está procediendo a la ocultación o incluso a la destrucción selectiva de documentación”

Seguimos avanzando, poco a poco, en Madrid y otras comunidades, gracias a la perseverancia y al trabajo diario, en el que no estamos obteniendo ayuda de nadie más que de los propios afectados, que dejando de lado muchas veces el trabajo y la familia, casi a escondidas, trabajamos por averiguar datos que ayuden a esclarecer los hechos. Otras iniciativas de denuncia internacional, que se plantean desde perspectivas más bien políticas, no parece que resulten idóneas para saber la verdad. ¡Falta hace conocer la verdad ya! Pero la inmensa mayoría de los casos siguen siendo archivados sin posibilidad de apertura por falta de pruebas u otros motivos y en muchísimas ocasiones sin haberse realizado la investigación oportuna.

Recientemente, la sociedad ha tenido noticia de que se abrirá el primer juicio por el asunto de los “bebés robados” de la historia, por el caso de otra de afectada, socia de nuestra Asociación y amiga, Inés Madrigal Pérez, habiendo resultado imputado el doctor Eduardo Vela Vela, otra de las cabezas visibles del entramado, gracias a la denuncia interpuesta por el abogado de la asociación.

En la actualidad contamos con aproximadamente 400 socios y seguimos haciendo reuniones periódicas con los afectados según los hospitales o para informar de noticias de interés general e intentar recopilar nuevos datos y sacar conclusiones. Nuestra Junta sigue organizando las respectivas Asambleas Generales de Asociados y se ha renovado recientemente, añadiendo a nuestras filas personas muy implicadas que están aportando nuevas ideas y todo su tiempo y esfuerzo para seguir progresando en nuestro empeño de llegar a la verdad y de ayudar a todos los afectados en todo lo posible para que sus casos salgan adelante.

Hemos renovado también en los últimos meses nuestra página web  (http://sosbebesrobadosmadrid.com/) cuyo dominio fue donado por una de nuestras socias (A. M. Fernández) mediante la consultoría Vemployed S.I.I. y a través de la cual estamos incluyendo cuadros de búsqueda de todos nuestros socios y estamos recibiendo en la página de contacto (http://sosbebesrobadosmadrid.com/busqueda-de- familiares/) muchos nuevos afectados que o bien buscan a su familia biológica o a su hijo/a o hermano/a. Otra de nuestras nuevas iniciativas es la implicación y participación directa de nuestro letrado (en la parte jurídica) y la actual Secretaria de nuestra asociación colaborando con el Observatorio de las Desapariciones Forzadas deMenores (ODFM) en un proyecto de un banco de ADN con un sistema de doble ciego para aquellas analíticas que así lo requieran. Hasta ahora y durante todo este tiempo puede que parezca que no hemos dado grandes pasos, pero nuestra andadura sigue siendo firme y cada vez estamos más cerca en nuestro empeño y objetivo de conocer la verdad.

 

Mónica Ardura Ortega, Secretaria de S.O.S. Bebés Robados-Madrid I.E.

Mayo de 2017

 

 

INCLUSAS,CASAS CUNAS·Tribuna abierta

El camino de regreso

Un regalo es lo que nos hace Irene Meca al compartir sus reflexiones y sentimientos en esta tribuna. Advierto de que son duros, tristes y valientes. Según la documentación que ha podido conseguir, Irene nació el 2 de abril de 1953. No sabe dónde, si fue en alguna maternidad o en el domicilio materno. A los dos meses consta que ingresó en la Inclusa de Madrid, la bautizaron, e inscribieron  en el Registro Civil con un nombre inventado. A los pocos días un matrimonio se la llevó; una pareja que había solicitado una niña nueve meses antes. No sabe si su madre la dejó en la Inclusa mientras ella trabajaba y un día aciago, al ir a ver a su niña, le dijeron que ya no estaba, sin más explicaciones. Sabemos que aquello fue una práctica frecuente en el hospicio madrileño, a cargo de las Hijas de la Caridad.

Esos dos meses dan mucho qué pensar: ¿Dónde estuvo Irene y con quién antes de llegar a la Inclusa? ¿Dónde están los archivos de la Inclusa de Madrid, los famosos libros de registro de la madre superiora? Creemos que están en el Archivo Regional, aunque allí lo niegan.

En cualquier caso, Irene tiene derecho a conocer sus orígenes y las administraciones públicas tienen la obligación de proporcionarle toda la documentación de la que dispongan, incluso buscar debajo de las piedras los papeles que puedan faltar. Y faltan muchos. En cuanto a la Iglesia, está obligada por su propia naturaleza moral a facilitar todos los datos de bautizos de los niños expósitos; me refiero a los bautizos primigenios, no a los que celebró la Inclusa, sino a los que organizaron en muchos casos las familias auténticas de los recién nacidos antes de entregarlos a la caridad de las monjas.  Sabemos que fue así.

Irene Meca, como tantos cientos de afectados, husmea en su memoria histórica, en la memoria de España, que durante muchos años permitió que madres e hijos fueran separados abruptamente y para siempre.  He aquí su artículo.

 

 

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Irene Meca

 

Cuando leí las tres preguntas que propone mi amiga Ana María Pascual no sabía si sería capaz de responderlas. Me voy a atrever por muy doloroso que me resulte.

¿QUIÉN SOY ?

Pues no lo sé. Soy la hija de una madre que quizá no conozca nunca porque alguien intervino para separarnos de por vida.

Ni siquiera sé si mi nombre es el que realmente me corresponde, el que un día mi madre decidió ponerme. Ni siquiera sé si la fecha de nacimiento que celebro cada año es el día en el que vine al mundo. No sé nada y es una sensación que nadie más que quienes viven una situación así pueden entender. Un absoluto vacío, una sensación de no pertenecer a ninguna parte, una completa falta de raíces, y eso no es fácil de explicar cuando tú misma no tienes respuestas.

Sé que soy una persona que ha crecido con mucho dolor y que eso me ha hecho fuerte. Sé que soy –o trato de serlo– fundamentalmente buena persona, a pesar de todo y de todos . Sé que hice mi vida lo mejor que pude.  Tuve dos hijas a las que adoro y en las que traté de volcar todo el amor que yo misma debí por derecho recibir de los mimos de mi madre.

Hoy soy lo que yo quiero ser, sin ponerme excusas pero sin perdonar a quienes me lanzaron fuera de mi casa, de mis orígenes, de los míos. Alguien que borró huellas para que nunca pudiera encontrar el camino de regreso.

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Irene Meca fotografiada por Eva Peñuela para Interviú

 

¿QUIÉN ERES  ?

Tampoco lo sé y difícilmente podré saberlo alguna vez, para mi desgracia .

Mi madre debe ser una mujer dulce, que da unos abrazos interminables, un remanso de paz, donde debí pasar mi infancia, mi adolescencia, mi madurez, disfrutarla con ella y pasar esos tiempos complicados en los que la necesité mucho.

“Debe ser una mujer fuerte porque tuvo que soportar que le arrancaran un hijo de los brazos y eso es lo más doloroso del mundo”

 

Debe ser una mujer sin maldad, porque no heredé maldad en mis genes.

Debe ser una mujer con una mirada triste  porque las ausencias dejan un poso inconfundible en los ojos.

Lo único que me dejaron de mi madre es un sueño. Puedo soñar con todo lo que hubiese podido tener a su lado. Por ejemplo, la seguridad de sentirme en mi “manada”; me hubiera gustado saber de dónde partí y haber podido elegir mi camino con paso firme y fortaleza; cualidades que seguramente se adquieren cuando te crías en un entorno que te protege, te quiere y que no te obliga a pedir perdón por nada, ni te exige dar las gracias tan continuamente como yo lo hago .

Me he dado cuenta que doy las gracias demasiadas veces, a todos y por cualquier cosa. Y eso está bien cuando es por educación, pero no lo es tanto cuando el hábito se debe a que me lo han grabado desde niña con persistencia: debía dar gracias por existir, por todo lo que han “hecho por ti” , por la “gran suerte” de que alguien te recogiera cuando nadie te quiso al nacer.

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Irene Meca, de niña

Duele  mucho.  Lo peor es que imagino que si un día encontrase ese camino de regreso y llegara a ella, a mi madre, no tendríamos nada que ver. Seguramente el abrazo que deseo no tendrá el calor que sueño.

Nos robaron a ambas el alma, la conexión que pervive al cortar el cordón umbilical. Nos perdimos esas noches cuando la madre arropa a su hija y le cuenta un cuento; o cuando la regaña por sus travesuras; imagino sus besos apretándome los carrillos mientras protesto, sus noches en vela por mi fiebre, mis noches en vela cuando se hiciera viejecita.

Hoy voy a la residencia de ancianos donde se encuentra mi adoptiva. Coincido a veces con una madre y su hija que va a visitarla. Ellas se pasan el tiempo agarradas de la mano, acariciándose, mimándose; y yo no puedo mirar sin que se me salten las lágrimas porque tengo envidia.

Tengo mucha envidia al verlas así, sin hablarse, solo el revoloteo nervioso de sus manos entrelazadas y  el amor en los ojos de las dos. Me marcho de allí cuanto antes sin poder siquiera darle un beso a mi adoptiva porque su piel me repele. Se lo ganó a pulso y juro que no soy rencorosa pero es superior a mí. Me lo tendré que hacer ver como tantas otras cosas.

¿DÓNDE ESTÁS ?

¡En mi corazón, siempre!

 

Irene Meca

Abril de 2017

Tribuna abierta

Una lucha por los derechos humanos

La plataforma Camino de la Justicia cumple un año. Por eso, su coordinador, Pedro Caraballo, es la firma invitada en esta ocasión. También es el presidente de la asociación Nuevo Ágora, que es un observatorio de los derechos humanos. Precisamente bajo este enfoque, nació Camino de la Justicia, que representa a una parte del colectivo de afectados por el robo de bebés y las adopciones ilegales, pero, a la vez, pretende que sus logros alcancen a todas las víctimas de este drama. La actuación de esta plataforma es fundamentalmente en el plano político e institucional: quiere lograr leyes, reformas y compromisos que garanticen que la búsqueda de los afectados sea efectiva.

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Pedro Caraballo

Cuando empecé a aporrear la primera vez el teclado de mi ordenador, nunca llegué a plantearme qué vendría detrás de ello. Hoy hemos llegado a cumplir 365 días desde que Clara Alfonsa Reinoso me envió su primer mensaje para que les ayudase a hacer un manifiesto para no sé qué concentración que se iba hacer en la Plaza de Castilla de Madrid.

Por aquel entonces, Nuevo Ágora, que es un Observatorio para la defensa de los Derechos Humanos, estaba en la posición de despegue y yo tampoco sabía que a nivel personal este año sería extremadamente complicado. Enseguida desde la ONG, vimos cuál podía ser nuestro apoyo a la causa e iniciamos un camino conjunto que hoy mantenemos en una total armonía.

Lo que había detrás de ese manifiesto era demasiado grande como para negarles mi ayuda. Icíar del Salto tuvo mucho de cómplice en la cuestión. Ella y Clara hicieron que mis manos se pusieran en marcha, mi cabeza, a pensar e iniciamos un camino que hoy ha llegado a terminar de llenar mi corazón de sensibilidad y me ha hecho volcarme con la causa de los “Bebés Robados y la Adopciones Ilegales”.

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Pedro Caraballo, coordinador de la Plataforma Camino de la Justicia

Desde entonces, las luces y las sombras han estado presentes en el desarrollo de este periodo. Un largo trabajo junto a las que hoy ya no pueden dejar de ser mis compañeras y compañeros, víctimas de la causa y luchadores por la defensa de los Derechos Humanos. Hemos llegado a crear una buena amistad y un gran cariño. Aparecieron en escena Paloma, Margarita, Mari Carmen, Irene, Paco, José, Carmen, Consuelo … y fuimos juntos abriendo puertas, hablando con muchas personas, autoridades, políticos e instituciones… buscando ser oídos y que las conversaciones no quedasen solamente en palabras. Un camino difícil, complicado, pero a la vez apasionante e ilusionante, la satisfacción por ver cómo llegamos entre todos a hacer que la lucha se lleve con mucha más fuerza y cohesión.

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Integrantes del colectivo Camino de la Justicia

Ríos de tinta, gran número de documentos, gestiones, muchas horas perdidas de dormir y de restar tiempo a nuestras familias y todo, por una causa que nos parece justa y que es necesario resolver.

Luego vinieron los desplantes, los intentos de manejos, las críticas y las desconfianzas, pero lo cierto es que un grupo de víctimas quiso tomar partido directamente por su situación y cogieron las riendas de la defensa de sus derechos, sin perjudicar a nadie, sin despreciar a nadie, respetando a todo el mundo y a todas las situaciones y el trabajo de los demás. Nosotros reconocemos el esfuerzo de años, pero tenemos ganas de explorar otras estrategias, sin dividir pero con autonomía propia, por qué se da la paradoja que lo que no perjudica suma y ese es el objetivo de “Camino de la Justicia”. A pesar de todo, esas adversidades nos han hecho crecer y hacernos más fuertes.

“Vinieron los desplantes, los intentos de manejos, las críticas y las desconfianzas, pero lo cierto es que un grupo de víctimas quiso tomar partido directamente por su situación y cogieron las riendas de la defensa de sus derechos”

 

Nos hemos sorprendido porque de quienes esperábamos mayor atención y apoyo no los tuvimos, y de quien no creíamos que nos escucharían sí que hemos obtenido su atención. También existen personas que sin saber nada de nosotros, se volcaron desde el primer día; en este sentido, Joan Comorera, senador de En Comú Podem, excelente persona, se lleva la palma; ya está en esa categoría de personas que merece la pena tener como amigo y conocer.

En nuestro camino hemos tomado en consideración desde la Casa Real, pasando por la Fiscalía General del Estado, el Congreso y el Senado, algunas comunidades autónomas y ayuntamientos, diputados de la Unión Europea e incluso el Vaticano. En estos momentos seguimos insistiendo en esa línea que iniciamos y, dado que las más altas instancias están muy ocupadas para saber sobre los Derechos Fundamentales de los ciudadanos, en los últimos días a nuestros monarcas les hemos hecho llegar una copia del libro escrito por las víctimas “Camino de la Justicia” , en el que contamos para su edición con la colaboración desinteresada de Consuelo García del Cid Guerra.

También hemos procedido a informar al presidente del gobierno, señor Mariano Rajoy Brey, y a los diferentes grupos políticos, así como a distintas organizaciones.

Con este relato, quiero homenajear a todas las víctimas de la causa y en especial a mis compañeras, con las que comparto lágrimas, pero también alguna que otra taza de chocolate bien caliente que normalmente siempre va aderezada con algún suculento manjar y que es locura para mi amigo Paco, quien, incondicional, siempre acompaña a su mujer y participa de nuestros éxitos y sinsabores.

Así es como se escribe la historia y así se lo hemos contado; nosotros sólo somos la punta de un bolígrafo que con toda nitidez desarrolla una firma clara y contundente y que en esta ocasión como no podía ser de otra manera, quiero y estoy seguro que todos lo compartimos, que sea;

“SOLIDARIDAD PARA BEBÉS ROBADOS Y ADOPCIONES ILEGALES”.

 

Un fuerte abrazo, querido lector, y gracias por su tiempo e interés.

 

Pedro Caraballo Garrido.

Coordinador de “CAMINO DE LA JUSTICIA”

Presidente de “Nuevo Ágora”